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A los que les falta el aire…

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El pensar en él llena toda mi vida. Si el mundo desapareciera y él se salvara, yo seguiría viviendo, pero si desapareciera él y lo demás continuara igual, yo no podría vivir.
Mi afecto por Linton es como las hojas de los árboles, y bien sé que cambiará con el tiempo, pero mi cariño a Heathcliff es como son las rocas del fondo de la tierra, que permanecen eternamente iguales sin cambiar jamás.

Es un afecto del que no puedo prescindir.

¡Yo soy Heathcliff! Le tengo constantemente en mi pensamiento, aunque no siempre como una cosa agradable. Tampoco yo me agrado siempre a mí misma. No hables de separarnos, porque eso es irrealizable.

Extraído de “Cumbres Borroscosas” , Emily Brontë
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  • #Cumbres Borroscosas #emily bronte #heathcliff #linton #catherine earnshaw #cuotes #amor #Poesía #citas de libros
  • hace 3 meses
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  • hace 8 meses
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  • hace 8 meses
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El silencio, Andrés Caicedo.

Lo que estábamos viendo ya lo sabíamos  perfectamente, era tu fin. No nos importaba nada más… Sólo eso: tu fin. Veíamos todo pero callábamos. Eso era lo peor: callábamos. Pero en nuestro silencio comprendíamos que se nos iba algo de la vida. Yo y él El y yo Nosotros y ellos Todos. Es que sabes una cosa? Te llegamos a odiar terriblemente, ya no queríamos creer en ti. Ni en tus palabras. Recuerdas cuando nos encontraste? Éramos unas personas que trataban de encontrar la felicidad que prometía la vida en cualquier luciérnaga de apestosa esperanza y fe… Todas falsas. No teníamos nada en que depositar nuestras creencias, no podíamos confiar en nadie, por que a nada encaminábamos nuestros actos. Y nos encontraste.

Quisiste librarnos de ese peso, de ese estúpido significado de la vida. Creímos en ti y te seguimos. Ideal, Aceptamos de buena gana tus mensajes. En ti veíamos la verdadera esperanza de nuestras existencias. Eras Nuestra estatua Preferida. 


Llegó el momento en que casi conocimos la felicidad, y te llegamos a idolatrar, Ideal. Ya el culto que te rendíamos no era como el de una simple y falsa misa; por ti hubiéramos llegado a la idolatría para después vencerla con el idealismo; alcanzábamos lo que nos proponíamos, y por eso amábamos.

Por que el hombre nunca odia ni consigue todo lo que 
ha soñado hacer… Pero si sólo recibe desengaños odia con todas sus fuerzas. 

Claro, tenía que llegar. Después de todo, esta vida es bonita o no es bonita, eso depende. Y nosotros optamos por lo segundo, sabes por qué? Porque nos dimos cuenta que nos habías engañado… que ya tu presencia nos recordaba el día que el desengaño de nuestros propósitos nos golpeó en la jeta. Sí, Ideal… La vida nos había golpeado. Nos dimos cuenta que ya no podríamos alcanzar nuestros propósitos…Es muy sencillo, ni te das cuenta? Por eso, sencillamente por eso, Te odiamos.

Si, tal vez te traicionamos, porque olvidamos tu enseñanza, ignoramos nuestro oficio en el mundo, nuestra búsqueda por la inexistente esperanza… dejamos todo eso para acabarnos en el maldito tedio, eso era lo único que encontrábamos, Por eso en parte tenías razón. Pero no debiste dejarnos solos. Y si te dijera que después te buscábamos? Y si te dijera que te llamábamos a gritos y que te suplicábamos que aparecieras y que vinieras de nuevo a darnos un consuelo en nuestra maldita vida? 
!Ideal! !Ideal! !Ideal! !Ideal! !Ideal! Maldita sea. Por qué no aparecías? 

Llegó el día en que nos cansamos de buscarte, Ideal. No, no te hagas ilusiones… Te odiábamos pero te considerábamos necesario, solo eso. 

Entonces nos dimos cuenta que lo mejor era perseguirte y acabar contigo. 

Para que tu presencia se perdiera, y así poder vivir nosotros en paz 

Sin recordarte ! uno dos y tres otra vez ! Necesitábamos matarte, Ideal…Era necesario Ahora escribo esto para recordarte, para poder escribir nuevamente tu palabra cinco veces: 
  
1. Ideal 
2. Ideal 
  3. Ideal 
  4. Ideal 
  5. Ideal
Ya no existes, Ideal. Tal vez vivamos felices, no podría decirlo. Sería igual asegurar que uno -a uno y que dos es igual dos mas d o dds dos. Por eso, porque no existes, no nos preocupamos de nada. No tenemos propósitos, dejamos que todo nos suceda porque sí… No por que nosotros estemos interesados en que pase. Por eso, porque no 
                                Existes 
                                            Existirás
                                            Exististe.
Pero, amls 
Pero, mansdd 
Pero, malsd 
Pero, maldiss 
Pero, Mald 
Pero, Maldito Ideal 
Por qué no acudiste a nuestro llanto? 

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  • #Andrés Caicedo #el silencio #colombia #literatura #literatura colombiana
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Melina Mercouri, Andrés Caicedo

Chistosísimo. Esta noche no saldrás de los limites de tu piel: más allá es imposible, El te dejará satisfecha, reconocerá en ti una concordancia perfecta, tus poros sudarán parejo con los de él y tus manos buscarán en su cuerpo algo que no hayas conocido, y si no te va bien en la búsqueda las manos de él guiarán las tuyas natural, Tocarás una sola vez sus nalgas y sentirás su Escalofrió, el tuyo el de él el mismo, Y hasta puedes decirle que se bajen al suelo para hacerlo diferente, palabra, al suelo. Y allí todo el universo se limitará a existir en el espacio en blanco que dejen los dos cuerpos y dirás cosas, a él le gusta. Puede ser con una legendaria vos ronca, como en las películas  francesas o Melinda Mercouri recuerdas, Sin ningún temor, todo lo que se te ocurra, jovencita,  que te acaricia como a ti te gusta, para que esta noche todo les salga  a las mil maravillas, para que los dos sean una materia sebácea sin absolutamente nada de forma, sebácea y cristalina,  sin forma, con sentidos,
Qué bien,  Tu pelo crespo, si, tienes el pelo crespo, qué vaina. Tus mechones: enroscaditos, Te caen sobre la frente: mechones negrísimos, ¿te das cuenta? ¿El se ha dado cuenta?  Y la nariz chiquita y chiquita rima con bonita y con otro diminutivo de lo más rimador  que se llama respingadita,  así, y las trompas que haces,  pero cuando te sonríes tratas de no mostrar gran parte de tus dientes, para que no te vean ese: el de metal. Le has contado que cuando tenias quince años  te lo quebró una amiga jugando básquet  y que tu mamá te mandó a poner esa joda de repuesto, porque no es más que un repuesto. Un pedazo de aluminio bordeando el esmalte, ¡Eso: un diente enmarcado! Ese diente que pesa sobre la boca de él cuando te está besando, la vez pasada le cortó la lengua, casi no le salió sangre pero pegó un berrido y tú te asustaste  y le preguntaste lo de siempre, que qué había pasado, pero a él te dio pena decirle que era ese maldito diente y se quedó callado  y se estiró la mano hacia tu cuerpo  y tu cuerpo la recibió  gustosa, ni más faltaba. Y ese diente tuyo es ácido, él te lo mira ahora y se le hace agua la boca. Hasta ha pensado en echarle Sal y chuparlo como si fuera Limón, Y sigues haciendo esas Trompitas, y cantando boleros de Libertad Lamarque, algo así como ya todo el corazón te lo entregué, si, eso lo cantaste  cuando lo conociste,  después que le dijiste que tenías veinte años  y hasta tenias una vos bonita y él te dijo  que tus ojos eran muy negros  pero que cómo era eso que ibas a tener veinte años, que él tenia apenas diez y siete y no importa le respondiste atemorizada, pero él todavía no podía creer. ¡Veinte años! Palabra que hasta te iba a pedir que le mostraras la tarjeta de identidad, te había calculado diez y seis por lo menos. No los aparentas, te lo digo y tú no importa olvidemos eso,  a mi se me da cinco centavos que usted tenga diez y siete y dale con ese bolero y él estuvo a punto de lanzar la carcajada  cuando tú seguías en que ya le habías  entregado todo tu corazón y que eres muy joven, mejor y tus ojos te ayudan a cantar ese bolero, ¿no te lo digo? ¡Ja!  Y después de haber entrado en ese cuarto, él se paró delante de ti y cruzó los brazos y dijo que empezaras  a quitarle el blue  jeans  y te asombraste de la proposición y dijiste que no, que lo hiciera él sólo y que apagara la luz, que no te viera desvestir y te cubriste  con una enorme sábana blanca mientras él se quitaba los blue jeans por su cuenta y tú veías sus dedos, los imaginabas en tu pertenencia. Y no solamente fue eso, sino que después del primer beso le preguntó que si era virgen y tú dijiste para adentro este por qué viene con esas preguntas y le respondiste no, no soy virgen y él te recostó sobre la cama y dijo que bien y sonreíste y le mordiste una oreja como habías visto en una película  de james bond  o en cualquiera de espías. Y con una mano te echabas el pelo para atrás y con la otra te agarrabas de su cuerpo y a veces cogías el pelo de él y también querías echarlo para atrás, pero él no se iba, se acercaba más a tu cuerpo y dejaba que su pelo cayera sobre tu cara y te decía algo, algo que no entendías de todos modos,  qué carajo, no hay necesidad de entender  lo que se dice. Ademas:  a quién se le ocurre hablar en esos momentos. Pero tú también  abrías la boca para soltar palabras,  Mirabas al cielo raso y al chorrito de luz que entraba desde cualquier parte y también hablabas, jovencita, ni modo de replicar. Y después todo el espacio se sumergió en los cuarenta mil sentidos de los dos cuerpos, allí donde todo despreciaba  a lo que no se pudiera tocar con la punta de los dedos. Y luego vino el mar, la cúpula espacial del paseo nuclear:  el cielo, eso era el mar o no era el cielo, su sonrisa, luego vino su sonrisa, el azul, la enorme sábana era una enorme sábana, era todo,  y luego vino tu pelo, el de él una palabra que no recuerdas, pero la entendiste, hasta sonreíste al oírla  y luego vino el mar y un espacio brillante , brillante con colores  relampagueantes  que se perdían y volvían a aparecer así como cuando te aprietas los ojos y los párpados  se llenan de colores y luego vino ese chorrito de luz más allá de los colores relampagueantes  y esa muchacha de la novela le decía al tipo que la esperara, esa muchacha de la novela tenia el pelo del color del ala de cuervo y el tipo era casado y su esposa le había encontrado un preservativo en el bolsillo y tú le ibas a decir que la esperaras cuando vino el mar  y cuando llegó el chorrito de luz de los colores del chorrito de luz relampagueante  de los colores del chorrito de luz del azul del mar o del paseo de ese paseo y tú le ibas a decir  que te esperara.
Hoy estarás nuevamente con él. Ya las cosas serán distintas. Serán distintas  Porque lo has recordado por una semana entera y has vuelto a leer la novela de la muchacha  del pelo color ala de cuervo y has imaginado la cara de su amante y todavía no sabes qué era lo que ella quiere decir con esa palabra: espérame.
Tu harás lo mismo. Harás que te bese hasta que te haga cerrar los ojos y apretar las piernas y pellizcar tus senos. Así. Que te recorra Íntegra, que por favor no deje de tocar un solo pedazo de tu cuerpo y que después, siempre después, no tendrás que decirle que te espere cuando para los dos haya llegado el momento. Qué va.
A pesar de todo, ese diente tuyo no te afea totalmente la boca, pero de lo que no hay duda es que mañana te lo haces quitar. A lo mejor hasta hayas cortado la lengua de él a lo mejor hasta ese berrido que lanzó la otra vez fue por eso.
Que te mire a los ojos, que por favor haga todo lo posible por mirarte a los ojos, esta noche,  ahora, ahora que lo esperas, que por Dios te mire a los ojos y si no puede que se estire, que alargue las piernas, que se tuerza, que haga todo lo que quiera pero que no deje de mirarte a los ojos. Esta noche,  cuando él se acerque a ti y te vea peinada como a él le gusta, te lo explicó la otra vez, a lo mejor le hayas entendido: es con el pelo tirado hacia la cara y la carrera por la mitad: así. Si, que ahora que vente correr a donde tienen que ir y que te mire a los ojos para que vea en ellos todo aquello por lo cual estás debajo de él, encima de él,  en la mitad de él. Si, si él te mira a los ojos esta noche, verá en ellos todas las mil razones por las cuales tu alma siente lo que siente, por las cuales tu cuerpo piensa y razona cómo ahora está pensando y razonando. Esta noche, cuando él te diga que está muy bonita  con el peinado nuevo y te haga una mueca chistosa por la nariz para que tú te pongas contenta. Esta noche, cuando él venga, cuando él no vendrá: lo verás.
Y esta noche, cuando él venga, cuando él no vendrá, tú cantarás otra vez ese bolero.
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  • #Andrés Caicedo #melina mercouri #literatura #colombia
  • hace 8 meses
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Hay tragedias que ennoblecen y hay tragedias que degeneran. Lo que me sucedió, y lo que hice, me rebajó ante mis propios ojos, y cuando un hombre pierde el autorrespeto, se acaba. Me volví indiferente a todo. Dejé de pensar y mi vida transcurría como en un letargo.

La esposa perdida, Isaac Bashevis Singer, 
Revista El malpensante N° 130, Mayo, 2012
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  • #Cuento #El Malpensante #La esposa perdida #Poesía
  • hace 9 meses
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Mi teoría es que algunas personas se avergüenzan de vivir. La misma vida es ya una cosa vergonzosa y algunas almas sienten tanta vergüenza que casi no resisten permanecer dentro del cuerpo. Está casi comprobado que la timidez es la causa de muchos suicidios. ¿Cuál es la gran maravilla de ser hombre? Alguien se muere y la fiesta sigue. De antemano uno está destinado a morir y uno lo sabe. Incluso tengo un poema sobre esto: “La vergüenza de ser hombre”.

La esposa perdida, Isaac Bashevis Singer,
Revista El malpensante N° 130, Mayo, 2012
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  • #Cuento #El Malpensante #La esposa perdida #poesía
  • hace 9 meses
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Hasta Morirla, Oliverio Girondo

Lo palpable lo mórbido
el conco fondo ardido los tanturbios
las tensas sondas hondas los reflujos las ondas de la carne
y sus pistilos núbiles contráctiles
y sus anexos nidos
los languiformes férvidos subsobornos innúmeros del tacto
su mosto azul desnudo
cada veta
cada vena del sueño del eco de la sangre
las somnilocuas noches del alto croar celeste que nos animabisman el soliloquio vértigo
cuanto adhiere sin costas al fluir el pulso al rojo cosmogozo
y sus vaciados rostros
y sus cauces
hasta morder la tierra
lo ignoto noto combo el ver del ser lo ososo los impactos del pasmo de más cuerda
cualquier estar en llaga
los dones dados donde se internieblan las órbitas los sorbos de la euforia
cualquier velar velado con atento esqueleto que se piensa
la estéril lela estela
el microazar del germen del móvil del encuentro
los entonces ya prófugos
la busca en sí gratuita
los mititos
hasta ingerir la tierra
todo modo poroso
el pozo lato solo del foso inmerso adentro
la sed de sed sectaria los finitos abrazos
toda boca
lo tanto
el amor terco a todo
el amormor pleamante en colmo brote totem de amor de amor
la lacra
amor gorgóneo médium olavecabracobra deliquio erecto entero
que ulululululula y arpeialibaraña el ego soplo centro
hasta exhalar la tierra
con sus astroides trinos sus especies y multillamas lenguas y excrecreencias
sus buzos lazo lares de complejos incestos entre huesos corrientes sin desagües
sus convecinos muertos de memoria
su luz de mies desnuda
sus axilas de siesta
y su giro hondo lodo no menos menos que otros afines cogirantes
hasta el destete enteco
hasta el destente neutro
hasta morirla.

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  • #oliverio girondo #hasta morirla #Poesía #muerte #poesía argentina
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